sábado, 26 de mayo de 2012

Corres

Corres, corres para olvidar, corres porque te sientes más libre o simplemente para alejarte de la rutina.
Corres, corres para aclararte a ti mismo, para escaparte de problemas o por lo menos para intentarlo.
Corres para alcanza una meta, para cumplir unos objetivos.
Corres, corres, corres y sigues corriendo, necesitas que cada pequeño músculo de tu cuerpo se ponga en funcionamiento, que toda la atención de tu cerebro se centre en hacerte avanzar. Tus fuerzas flaquean, sí, pero tú sigues corriendo, te torturas a ti mismo, tienes un destino y crees que puedes llegar.
Corres sin conocer las consecuencias, corres porque sabes que pase lo que pase por lo menos lo habrás intentado.
Necesitas descansar, pero piensas que ya habrá tiempo, ahora lo único que importa es alcanzar tu meta, esquivar los obstáculos que te lo intentan impedir. 
Corres para escaparte de tus miedos, para ahogar tus sentimientos.
Cada vez estás más cerca, cada paso que des, por minúsculo que sea, estará un poco más cerca. 
Corres, y cuando prácticamente lo has conseguido, te das cuenta de que tu esfuerzo no ha sido en vano, que merece la pena no rendirse, por eso corres.

martes, 15 de mayo de 2012

Storm

El chaval salió del portal, vestía unos vaqueros un poco caídos, una camiseta de una de las marcas de moda y unas zapatillas blancas. Miró a su alrededor y se puso los auriculares, pulsó el botón del centro de su Ipod, y comenzó a andar. Medía aproximadamente un metro setenta, pesaba lo justo, pero se notaba que estaba en buena forma. No sabía adonde iba, pero tenía muy claro que quería olvidar. La música ayudaba, sí, pero no lo suficiente como para calmar el ahogo que sentía por dentro. Eran aproximadamente las once de la noche y la calle ya estaba vacía, probablemente debido a que había anochecido hacía unas cuantas horas y que la temperatura en la calle no superaba los diez grados. El chico pensó que el frío le ayudaría a relajarse, por eso dejó su sudadera tirada en el sofá justo antes de salir. Sabía que tarde o temprano se arrepentiría de esa decisión tomada sin apenas pensar en lo que hacía. Mientras caminaba, vió pasar a una pareja de adolescentes, debían de tener unos diecinueve años y tenían toda la pinta de haber bebido una copa de más. En realidad ni siquiera si fijó en ellos, tenía la cabeza demasiado llena de pensamientos como para meter chorradas. 
Caminaba, su problema más grande era el no saber qué quería hacer con su vida al día siguiente, al otro y al otro, no le preocupaba el futuro. Lo que en ese momento pasaba por su cabeza no estaba exactamente relacionado con algo relativo a los estudios o a los amigos, sino mas bien un nombre. Se sentó en un pequeño banco de un parque, estaba bajo un árbol, con lo que la lluvia que empezó a caer no le preocupaba en absoluto, es más, le agradaba. Se pasó más de una hora en la misma postura, con la misma palabra en la cabeza, alternándola de cuando en cuando con las letras de sus canciones favoritas. De pronto comenzó a llover más fuerte, se levantó, guardó los cascos y avanzó hacia donde llovía. Allí estaba él, de pie, bajo la lluvia y sintiendo cada minúscula gota de agua que caía con velocidad hacia su cuerpo, chocando de golpe contra su ropa y haciendo que cada palabra que pasaba por su cabeza, por pequeña que fuera, se desvaneciera. Durante los siguientes cinco minutos se sintió libre, le gustaría haber llorado, pero habría sido inútil. Volvió a resguardarse del agua y, por primera vez en mucho tiempo pensó en actuar sin siquiera plantearse consecuencias. Cayó un rayo, sonó un trueno y la adrenalina comenzó a apoderarse del chico. Había llegado el momento de actuar. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Te buscas, no te encuentras

No sabes lo que quieres, te pasas el día pensando en unas posibles consecuencias que, evidentemente, no van a pasar a poquito que arriesgues. Pero sabes que tienes que arriesgar, eso te echa hacia atrás, tienes miedo, "El miedo mata a la mente" decía una canción.
Lo que sientes no es exactamente miedo, es una mezcla entre nerviosismo y tentación: Por un lado estás deseándolo, no puedes reprimir el impulso. Por otro lado no estás seguro de que el posible acto merezca la pena en comparación con lo que debes arriesgar.
En el fondo la vida es así, habría que dejarse llevar por nuestros impulsos.
A veces pienso que plantearse demasiado las cosas puede ser un signo evidente de madurez, sería lógico. Pero, ¿Y si tus planteamientos, en la sociedad de hoy en día son absolutas chorradas?
¿Valores? ¿Qué es eso? Preguntaría un chaval cualquiera por las calles de una ciudad cualquiera en un día cualquiera. En los tiempos que corren, como diría mi padre: "Da igual ocho que ochenta".
Luego está la gente como yo, supongo que un poco estúpida que va por ahí buscando esos valores. Nadie sabe como son, qué forma tienen, ni a que saben, lo que si que se sabe es que están escondidos de la gente, están esperando a alguien que de verdad los busque para poder salir a la calle.
Que me expliquen el sentido de salir una noche y revolcarse con diez mujeres, de las cuales probablemente recuerdes la cara de dos, o tres si no bebiste mucho. Sinceramente, yo no lo entiendo, ¿Qué sentido tiene?
Ah si, lo olvidaba: El verdadero motivo que impulsa esos actos es la alegría de ver como, el Lunes al llegar a clase, todos los tíos te alagan y te rodean preguntando cual de las tías estaba más buena.
En el fondo todo es superficial, quizá debería serlo yo también, quizá debería pasar de blogs con chorradas escritas y empezar a vivir la vida según las actuales leyes que rigen el comportamiento de los adolescentes.
Debería haber llegado a una conclusión, pero me temo que no, volviendo al tema de arriesgar, os recomendaría que no fueseis tan estúpidos como yo y no os planteaseis demasiado vuestros actos, que viváis la vida, ya tendréis tiempo para madurar.
Buscáos, y encontráos.